El juicio de Dios tiene su tiempo de cumplirse.
La muerte injusta
del sacerdote Zacarías que muerte por mandato del rey Joás.
El
capítulo 24 de 2 Crónicas, narra la reforma inicial del rey Joás y su posterior
caída en la idolatría.
En este contexto de los versos 17-22, aparece un episodio decisivo: la muerte del sacerdote Zacarías, hijo de Joiada, quien se pronunció, por el Espíritu de Dios, para denunciar la infidelidad del pueblo y del rey. Su voz profética fue silenciada con violencia en el mismo atrio del templo, esto fue un testimonio de la corrupción espiritual de ese momento. Y que al morir Zacarias pronuncio estas palabras: Jehová lo vea y lo demande.
Este hecho no recibió su castigo ni juicio en el momento. Al parecer nadie mencionó el hecho. Pero Jesús se lo recuerda citando donde ocurrió los hechos exactamente entre el templo y el altar. Unos 800 años después, y profetiza el juicio, para la generación de su época, al denunciar la dureza de corazón diciéndoles: Para que recaiga sobre ustedes toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías. Mat 23:35; Luc 11:51.
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